Maternidad · Crianza · Identidad
Ser madre también te pasa por dentro.
La maternidad desordena cosas que creías resueltas. Trae a la superficie heridas antiguas, activa patrones de los que no eras consciente, transforma la relación contigo misma. No es señal de que lo estás haciendo mal — es señal de que algo muy profundo se está moviendo.
Pedir llamada gratuitaUna imagen para entenderlo
Convertirte en madre es como abrir un libro que creías ya leído — y descubrir que tiene páginas que no sabías que existían. De repente aparecen cosas de tu propia infancia, patrones de tu familia, miedos que no tenían nombre. La maternidad no solo te pide que cuides a alguien: también te invita — a veces a empujones — a cuidarte a ti.
«No existe tal cosa como un bebé — siempre hay un bebé y alguien.»
— Donald Winnicott · pediatra y psicoanalista
Cómo trabajo
Con menos culpa, más presencia
Acompaño a madres — y a padres — en los momentos en que la crianza remueve cosas propias: el posparto, la crianza en soledad, el choque con el mandato de «buena madre», el agotamiento que no se puede nombrar, o simplemente el deseo de ser más consciente en el vínculo con sus hijos.
También trabajo con mujeres que están en proceso de decidir si quieren ser madres — una pregunta que merece espacio propio, libre de presiones externas.
- Posparto y depresión perinatal
- Culpa materna y autoexigencia
- Crianza respetuosa desde el autoconocimiento
- Maternidad y pérdida de identidad propia
- Decisión de maternidad
¿Esto resuena contigo?
Empezamos con una llamada gratuita de 20 minutos para conocernos y ver si tiene sentido trabajar juntos. Sin compromiso.